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| Poesía de una Noche Agitada...,
por Gustavo_Mendoza |
| Es una poesía divertida que resume varias cosas que viví con la mujer más puta que conocí y que me encantó coger siempre. Tiene un poco de fábula gaucha y folklore argentino. Con cariño, para todos los lectores de Sopita.. |
POESÍA DE UNA NOCHE AGITADA - PARTE I
"Érase una vez una vez, un montón de carne, esperando ser comida,
de formas redondeadas, en sus entradas y salidas,
esperaba tranquila ser sacrificada... en el altar de la saliva!
Mas tan tierna no era la carne, más bien era de vuelta que de ida,
aunque un perro sin dientes a cualquier cosa..., le clava la encía,
mete hocico profundo y le saborea hasta la vida!
Parecía un tambor indio, el botón que le latía,
y un río caliente y espeso, de abajo le salía,
me asustaba tanta cosa, que apenas si veía...
Cómo iba a ver, si atrapado me tenía,
con un par de brutas tenazas, que ni respirar permitían,
me ahogaba sin remedio, en el vapor que le salía...
Y hablando de vapor, olla a presión parecía,
concinarme en sus jugos, la desgraciada quería!
pero no iba a permitirlo, porque la salsa le daría...
Y como de esa posición, en un momento saldría,
podría resbalarme y de la prisión zafaría,
tenía que esperar el momento... en que su control perdería!
Así pude darle vuelta y mientras las piernas le abría,
le amarraba los cachetes, que en las manos apenas si cabían,
y en medio de un grito hasta mis bolas se le perdían!
Era brava para la monta, más la montaba y más pedía,
años de potrero y galope... en ese lomo sentía,
que dura doma, este gaucho encararía!
No sé quien babeaba más, si yo o esta yegua perdida,
lo mío más era cansancio, lo suyo, pura alegría,
ahijuna con la potranca y sus años de correrías!
Y me acordé que mi corazón por la pastilla gemía,
pero no iba a dar marcha atrás, eso ni se me ocurría,
quería ver si a esta hembra bajo mi control tendría!
Y no sólo eran añoranzas, de gloria de viejos días...
sentí que su cuerpo se aflojaba, y entre temblores gemía,
que suerte que me dio un descanso, porque si no me moría!
Recuperando el aliento, aproveché la ventaja que tenía,
le acomodé las ancas, lo más que podía...
podía sentir desde atrás, que el agujero le hervía.
Y aunque no fui el primer pasajero, de ese enorme tranvía,
le apoyé la palanca en la dirección de las vías,
y me enganché como vagón de cola, en hermosa travesía!
Al principio por un instante frenado, el tren parecía,
pero al momento se liberó, y vi que por el túnel se perdía
mientras el aullido de la locomotora en todas partes se oía!
De a poco en sus entrañas... más y más me hundía,
con estremecimientos y vaivenes, esa increíble máquina se movía,
parecía que viajaba al cielo, viendo las estrellas aún de día...
Siguió así el paseo y no me daba cuenta si el tiempo se detenía,
tenía un andar tan suave que ni siquiera sufría,
cuando le empujaba duro, cuesta abajo y cuesta arriba!
Y como al llegar a la estación pronto me sentía,
mi compañera lo notó y aceleró con bravía,
me estrujó como quiso y como llegar no podía,
me frotó con sus manos hasta que ardor sentía,
masajeaba, apretaba, y todo de mí extraía,
hasta que terminé en la boca, de mi puta querida..."
Gustavo. |
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